1. Pregunta lo que la persona sabe, no lo que sabe el gremio
En vez de pedir la partida arancelaria desde el primer campo, pregunta qué está trayendo: ropa, repuestos, electrónicos, maquinaria. El código arancelario lo defines tú después con esa información; pedírselo al cliente primerizo es la razón número uno por la que abandona el formulario a la mitad.
2. Lo justo para dar un número, nada más
Tipo de mercancía, valor aproximado, de dónde viene y si es contenedor completo o carga suelta alcanza para cotizar. El resto —documentación fina, código exacto— se pide en un segundo paso, cuando el cliente ya invirtió tiempo en la conversación y es menos probable que se vaya.
3. Explica qué sigue, no solo cuánto cuesta
Después de enviar el formulario, dile qué va a pasar: en cuánto tiempo le responden, qué documentos va a necesitar, cuál es el siguiente paso. Al primerizo el costo le preocupa menos que no saber en qué se está metiendo.
4. Compromete un plazo y cúmplelo
No hace falta prometer inmediatez: alcanza con decir cuándo va a tener respuesta —"hoy mismo" o "antes de las 5pm"— y cumplirlo siempre. Es la señal que el importador primerizo busca sin saber que la está buscando, y la que más rápido lo decide por una agencia y no por otra.