1. Marca y catálogo
Alineamos el diseño a tu marca y cargamos el catálogo completo con fichas de producto pensadas para decidir la compra, no solo para listar.
Shopify resuelve la infraestructura: servidores, seguridad y pagos certificados. Nuestro trabajo es que tu tienda convierta y funcione para Panamá.
La trampa de Shopify es creer que basta con activar una plantilla. Una tienda que vende necesita fichas de producto pensadas para decidir, envíos que cuadren con la logística local y el pago que tu cliente panameño realmente usa. Eso no viene en la caja.
Shopify gana cuando el negocio es vender productos y no quieres que la tecnología sea tu problema. La plataforma absorbe servidores, certificados, seguridad de pagos y actualizaciones. Tú vendes; ella sostiene.
El intercambio es una suscripción mensual y trabajar dentro de su modelo. Para catálogos estándar es un trato claramente favorable. Cuando necesitas reglas de negocio muy particulares o integración profunda con sistemas internos, evaluamos WooCommerce o a medida.
Y sí: Shopify funciona en Panamá, con dólares, envíos locales e internacionales, y pasarelas compatibles con bancos panameños. Configurarlo bien es nuestro trabajo.
Comparar Shopify con otras plataformas por su precio mensual es el error de cálculo más común, porque la mensualidad es solo una de tres partidas.
La segunda es la comisión por transacción. Shopify cobra un porcentaje de cada venta si no usas su propia pasarela de pago, y en Panamá, donde se suele necesitar una pasarela local o Yappy, esa comisión aplica. Es un costo que crece exactamente al ritmo de tu facturación.
La tercera son las aplicaciones. Shopify base no hace todo, y cada función extra —reseñas, suscripciones, envíos avanzados, informes— suele ser una app con su propia mensualidad. Una tienda con seis apps puede duplicar su costo mensual sin darse cuenta.
La cuenta correcta es mensualidad + comisión estimada sobre tu facturación + apps. Con volumen bajo Shopify suele salir a cuenta; con volumen alto y margen ajustado, la comisión empieza a pesar más que todo lo demás junto.
Shopify está pensado para mercados donde todo el mundo paga con tarjeta y los envíos los resuelve un operador nacional. Panamá no funciona exactamente así, y esas diferencias hay que configurarlas a mano.
El pago es la primera. Hay que resolver cómo se cobra con Yappy, que para buena parte del país es la forma natural de pagar, además de la tarjeta. Sin esa opción, una porción del mercado no completa la compra.
La segunda son los impuestos: el ITBMS tiene que quedar bien configurado y mostrarse con claridad, no como una sorpresa en el último paso.
Y la tercera es el envío, que en Panamá se comporta distinto dentro y fuera de la ciudad. Hay que definir zonas con costos y plazos realistas, y activar el retiro en tienda, que en la práctica funciona mejor de lo que muchos esperan.
Es la pregunta que nadie hace al empezar y la que más cuesta cuando llega. Shopify es un servicio alquilado: la tienda vive en su infraestructura y funciona con su lenguaje de plantillas.
Lo que sí puedes llevarte son tus datos: productos, clientes y pedidos se exportan. Lo que no se lleva es el diseño, que está construido para Shopify y hay que rehacer, ni las personalizaciones hechas con sus apps.
El punto delicado son las direcciones de las páginas. Shopify impone su propia estructura de URLs, y al migrar esa estructura cambia. Sin un mapa de redirecciones bien hecho, se pierde el posicionamiento acumulado, que suele ser el activo más valioso de una tienda con años.
No es un argumento contra Shopify: es un argumento para elegir a conciencia, sabiendo que la salida tiene un costo. Si el volumen y las necesidades son estables, ese costo puede no llegar nunca.
Shopify reporta mucho y casi todo el mundo mira lo mismo: ventas totales. Es el número que menos ayuda a decidir.
Lo que dice dónde actuar es el embudo: cuántos vieron producto, cuántos agregaron al carrito, cuántos iniciaron el pago y cuántos terminaron. La caída entre iniciar el pago y terminar es la más cara de todas y casi siempre se explica por el envío o por la falta de la forma de pago que la gente esperaba.
El segundo número es el costo real por venta, sumando comisión y apps. Es el que dice si la plataforma sigue siendo la correcta a tu volumen actual, y conviene recalcularlo cada año.
Y el ticket promedio, que orienta si conviene trabajar en vender más por pedido en vez de conseguir más pedidos, casi siempre más barato de lograr.
Nuestro desarrollo parte desde $1,500 según catálogo e integraciones. La suscripción de Shopify se paga aparte, directo a la plataforma.
Sí, mediante la integración del Botón de Pago Yappy. Es una de las configuraciones que más pedimos en tiendas panameñas y la hacemos de serie.
Shopify para vender rápido sin administrar infraestructura; WooCommerce para control total y cero comisiones de plataforma. Publicamos una comparación honesta y te recomendamos según tu caso.
Configuramos el impuesto en las zonas de envío para que el ITBMS se calcule y muestre correctamente al pagar. También dejamos las tarifas de envío por zona para que el cliente vea el total real antes de confirmar, sin sorpresas que abandonen el carrito.
Sí. Shopify permite correos automáticos de recuperación de carrito, y los dejamos activados de serie. Recuperar una parte de esos carritos suele ser de las acciones más rentables de una tienda, porque son clientes que ya estaban por comprar.
Sí. Instalamos los píxeles y la analítica de ventas para que tus campañas de Facebook e Instagram Ads midan compras reales. Sin ese seguimiento bien puesto, estás pautando a ciegas.
Mensualidad más comisión por transacción más apps. La comisión aplica si no usas su propia pasarela, y en Panamá suele hacer falta una local o Yappy. Las apps se acumulan: una tienda con seis puede duplicar su costo mensual. Con volumen alto y margen ajustado, la comisión pesa más que todo lo demás.
Yappy además de la tarjeta, porque sin él una porción del mercado no completa la compra. El ITBMS bien configurado y visible, no como sorpresa al final. Y zonas de envío con costos y plazos realistas para ciudad e interior, más retiro en tienda.
Puedes llevarte los datos —productos, clientes, pedidos— pero no el diseño ni las personalizaciones hechas con apps. Lo delicado son las URLs: Shopify impone su estructura y al migrar cambia. Sin un mapa de redirecciones se pierde el posicionamiento acumulado.
El embudo, no las ventas totales. La caída entre iniciar el pago y terminarlo es la más cara y casi siempre se explica por el envío o por faltar la forma de pago esperada. Y el costo real por venta sumando comisión y apps, recalculado cada año.
El diseño y la puesta en marcha entran en el rango de E-commerce, desde $1,500. Aparte, y directo a ellos, van la mensualidad de Shopify y las comisiones de los medios de pago que actives. El pago del proyecto va 50% para arrancar, 30% al verlo funcionando en demo y 20% para publicar. Los precios no incluyen ITBMS (7%).
Cuando tu venta no es un carrito: si cobras por cotización, por proyecto o con precios distintos por cliente, Shopify te queda apretado y peleas contra la plataforma. Tampoco si necesitas integrar tu inventario o tu ERP de una forma que la plataforma no contempla; ahí conviene un desarrollo a medida.
Activar una plantilla no es tener una tienda. Este es el trabajo real.
Alineamos el diseño a tu marca y cargamos el catálogo completo con fichas de producto pensadas para decidir la compra, no solo para listar.
Configuramos tarjetas y el Botón de Pago Yappy, la forma que el comprador panameño realmente usa. El pago que falta es la venta que se pierde.
Definimos zonas de envío, tarifas e ITBMS, y activamos los correos de pedido y seguimiento para que el cliente sepa dónde va su compra.
Dejamos píxeles de pauta, analítica de ventas y recuperación de carritos abandonados. La tienda arranca midiendo desde el primer pedido.
La plataforma resuelve la infraestructura, pero no decide por ti cómo se presenta un producto, qué envíos ofreces ni con qué se paga. Una tienda que salió de la caja se ve bien y vende poco, porque le falta justo lo que empuja al cliente a completar la compra.
La diferencia está en detalles concretos: una ficha que responde las dudas antes de que aparezcan, el Botón de Pago Yappy visible, envíos que cuadran con la logística local y el ITBMS calculado bien. Ninguno viene configurado por defecto.
Por eso cotizamos el trabajo de configuración aparte de la suscripción de Shopify, con precio cerrado por escrito antes de empezar. Pagas por que la tienda venda, no por encender un tema.
Diagnóstico sin costo y propuesta con precio cerrado, por escrito. Sin compromiso.