Actualizamos con respaldo previo
Antes de tocar nada, respaldamos. Luego aplicamos las actualizaciones de seguridad y verificamos que todo siga funcionando igual.
Un sitio web es software conectado a internet: sin mantenimiento envejece, se vuelve lento y termina comprometido.
Los ataques no eligen empresas grandes: son robots que escanean internet buscando sitios sin actualizar. Un año sin mantenimiento convierte tu web en un objetivo fácil, y recuperar un sitio hackeado (y el posicionamiento que Google le quita) cuesta mucho más que prevenirlo.
El hosting depende del proyecto y hay servicios que se cotizan aparte. Aquí está todo claro, desde el inicio.
Sitios corporativos y landing pages con tráfico moderado.
La opción recomendada para la mayoría de las empresas.
Proyectos a medida, e-commerce grande o alta demanda.
Cuentas de correo profesionales con tu dominio (info@tuempresa.com), configuradas y listas para usar.
Cuando necesitas el sitio antes del plazo normal, priorizamos tu proyecto en la fila de producción.
Diseño e implementación de una base de datos cuando el proyecto la requiere: catálogos dinámicos, portales de clientes, sistemas a medida. Es trabajo aparte del diseño web.
Traslado de contenido, productos o clientes desde tu sistema o sitio actual, sin perder información en el camino.
Conexión con sistemas de terceros vía API: inventario, facturación, CRM o logística.
Estructura y contenido adicional por cada idioma extra, con el etiquetado SEO correcto por idioma.
La palabra "backup" aparece en todos los planes de hosting baratos. La pregunta correcta es otra: ¿alguien ha probado restaurarlo? Un respaldo nunca verificado es una suposición, y lo descubres el peor día posible.
Nosotros probamos restauraciones periódicamente y conservamos varias versiones: si un problema pasó desapercibido dos semanas, el respaldo de ayer ya lo incluye. Poder volver más atrás es lo que salva el sitio.
La infraestructura anual (dominio, hosting y SSL) más el mantenimiento mensual cubren todo lo que tu web necesita para operar sin sustos. Y el dominio queda a tu nombre, siempre.
La respuesta corta es que no pasa nada durante meses, y después pasa todo de golpe. Esa demora es la razón por la que tanta gente cancela el mantenimiento justo antes de necesitarlo.
El mecanismo es conocido: cuando se descubre una vulnerabilidad en WordPress o en un plugin popular, se publica el arreglo. A partir de ese momento, la vulnerabilidad es información pública y hay sistemas automáticos recorriendo internet buscando sitios que todavía no la corrigieron. No te eligen a ti: te encuentran.
Lo que sigue rara vez es un ataque dramático. Lo habitual es que el sitio empiece a redirigir a páginas de apuestas o farmacias, o que se le inyecten enlaces ocultos. El dueño se entera semanas después, cuando Google ya marcó el sitio como peligroso y el tráfico se desplomó.
Y limpiar cuesta más que mantener. Hay que encontrar todo lo inyectado, cerrar la puerta de entrada, pedirle a Google que revise el sitio y esperar a que el tráfico vuelva, si vuelve.
Casi todos los hostings incluyen respaldo automático y casi nadie ha probado restaurarlo. El día que hace falta es un mal día para descubrir que no funciona.
Los fallos que aparecen en ese momento son siempre los mismos: el respaldo guarda los archivos pero no la base de datos, o al revés. O se guarda en el mismo servidor, así que si el servidor cae se va con él. O existe pero solo del último día, y el problema empezó hace dos semanas sin que nadie lo notara.
Un respaldo utilizable tiene tres condiciones: incluye archivos y base de datos, vive en un lugar distinto del servidor, y guarda varias versiones hacia atrás para poder volver a antes de que empezara el problema.
Y la cuarta, la que casi nadie cumple: haberlo restaurado alguna vez a modo de prueba. Un respaldo sin probar es una suposición, no un seguro.
La comparación de precios entre hostings es engañosa porque compara el precio y no lo que se recibe. La diferencia real no está tanto en la velocidad como en qué pasa cuando algo sale mal.
En el hosting compartido más barato tu sitio convive con cientos de otros en el mismo servidor. Si uno de esos recibe un pico de tráfico o es atacado, tu sitio se ve afectado. Y el soporte, cuando existe, responde en días.
El costo real aparece en la caída. Un sitio caído un fin de semana largo son tres días sin recibir un solo contacto, y eso suele valer bastante más que la diferencia de precio anual entre un hosting barato y uno decente.
Lo que hay que mirar antes de contratar: si hay respaldo diario y dónde se guarda, si incluye certificado, en cuánto tiempo responde el soporte, y si te puedes llevar tu sitio a otro lado cuando quieras. Esa última pregunta descarta a más proveedores de los que uno espera. El desarrollo completo está en por qué el hosting barato sale caro.
El primer número es el tiempo caído: cuántos minutos al mes el sitio no respondió. Sin monitoreo, un sitio puede estar cayéndose cada semana de madrugada y nadie enterarse, mientras el posicionamiento se erosiona en silencio.
El segundo es la velocidad medida en celular con conexión móvil, no en la computadora de la oficina con fibra. Es como llega la mayoría de los visitantes en Panamá y es la medición que usa Google.
El tercero, y el que nadie mira hasta que hay problema, es cuándo se restauró un respaldo por última vez a modo de prueba. Es la única forma de saber que el seguro existe.
Y las actualizaciones aplicadas al mes, con nota de cuáles eran de seguridad. Ese registro es lo que separa un mantenimiento real de una factura mensual sin trabajo detrás.
Cambiar textos, reemplazar imágenes, actualizar datos de contacto, publicar una entrada. Páginas nuevas o funciones se cotizan aparte, y te lo decimos antes, no en la factura.
No. Puedes encargarte tú o tu equipo técnico. Lo innegociable es que alguien lo haga: el sitio abandonado termina comprometido, y Google penaliza sitios hackeados.
Sí, previa auditoría. Si el sitio ya está comprometido o su base es frágil, primero hay que sanearlo (ver rediseño).
El monitoreo nos alerta automáticamente, casi siempre antes de que lo notes. Restauramos desde el respaldo o corregimos el origen, según la causa.
Precisamente porque funciona bien hoy. El mantenimiento es como el cambio de aceite del carro: no lo notas hasta que dejas de hacerlo. Los componentes de tu web reciben parches de seguridad todo el tiempo, y un sitio sin actualizar durante meses se vuelve el objetivo fácil que los robots de ataque buscan.
La infraestructura anual (dominio, hosting y SSL) se cotiza según tu proyecto y va por separado del mantenimiento mensual desde $59. Te lo mostramos todo desglosado desde el inicio, con cotización cerrada por escrito. El dominio siempre queda a tu nombre.
Primero hay que sanearlo: limpiar el código malicioso, cerrar la puerta por donde entraron y pedir a Google que lo revise si te marcó como inseguro. Eso es un trabajo puntual, no mantenimiento normal. Después sí entra el plan mensual para que no vuelva a pasar. Si la base es muy frágil, a veces sale mejor un rediseño.
Nada durante meses y después todo de golpe. Cuando se publica el arreglo de una vulnerabilidad, esa vulnerabilidad es información pública y hay sistemas automáticos buscando sitios sin corregir. No te eligen: te encuentran. Lo habitual es que el sitio empiece a redirigir a páginas de apuestas y te enteres cuando Google ya lo marcó.
Solo si alguien lo ha restaurado alguna vez. Los fallos típicos: guarda archivos pero no la base de datos, vive en el mismo servidor que se cayó, o solo tiene el último día cuando el problema empezó hace dos semanas. Un respaldo sin probar es una suposición, no un seguro.
Menos la velocidad y más qué pasa cuando algo falla. En el compartido barato convives con cientos de sitios y el soporte responde en días. Un sitio caído un fin de semana largo son tres días sin un solo contacto, que suele valer más que la diferencia de precio anual.
Con el registro de actualizaciones aplicadas al mes indicando cuáles eran de seguridad, el tiempo caído medido, la velocidad en celular y la fecha de la última restauración de prueba. Sin eso, es una factura mensual sin trabajo verificable detrás.
Si tu sitio es estático, no tiene panel ni formularios y alguien de tu equipo sabe renovar el dominio y el certificado, puedes vivir sin plan mensual. También si tu proveedor actual ya lo cubre: pagar dos veces por lo mismo no mejora nada. Lo que no recomendamos es dejarlo sin dueño: un WordPress sin actualizar termina comprometido, y recuperarlo cuesta más que el plan de $59 al mes.
El mantenimiento no es esperar a que algo se rompa. Es trabajo rutinario que evita que se rompa.
Antes de tocar nada, respaldamos. Luego aplicamos las actualizaciones de seguridad y verificamos que todo siga funcionando igual.
Guardar un backup no basta. Probamos restauraciones para saber que, el día malo, de verdad podemos volver atrás.
El monitoreo avisa si el sitio se cae, casi siempre antes que tú, y revisamos la velocidad para que no se degrade con el tiempo.
Cada mes recibes un reporte claro: qué se actualizó, cómo está la seguridad y la velocidad, y cualquier alerta a atender.
Un ataque no llega porque tu negocio sea importante. Llega porque un robot escaneó millones de sitios y el tuyo tenía un componente sin actualizar. No es personal, es automático, y por eso ningún negocio es "demasiado pequeño" para que le pase.
Cuando ocurre, la factura no es solo técnica. Limpiar el sitio, recuperar los datos y pedir a Google que te quite la marca de "sitio peligroso" toma tiempo, y mientras tanto pierdes el posicionamiento que tardaste meses en ganar y la confianza de quien intentó entrar y vio una alerta roja. Todo eso cuesta mucho más que el plan mensual que lo habría evitado.
El mantenimiento es la parte aburrida del crecimiento, la que nadie presume, y por eso es la más fácil de descuidar. Pero es la base sobre la que se sostiene todo lo demás: no tiene sentido invertir en SEO para traer visitas a un sitio que un día amanece caído o comprometido.
Un respaldo que nadie ha probado restaurar no es un respaldo, es una suposición que descubres el peor día.Nosotros los probamos antes de que los necesites.
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