Auditoría
Velocidad, SEO actual, contenido que posiciona y fallas de conversión. Con datos, no impresiones.
Tu sitio existe, pero no genera clientes, carga lento o da vergüenza abrirlo en celular. Eso tiene arreglo sin empezar de cero a ciegas.
Un rediseño serio empieza por una auditoría: qué está funcionando (y no se debe tocar), qué está roto y qué le falta. El error caro es rehacer el sitio "bonito" y perder en el proceso las posiciones de Google que tardaste años en ganar.
Velocidad, SEO actual, contenido que posiciona y fallas de conversión. Con datos, no impresiones.
Inventario completo de tus URLs y plan de redirecciones 301. Aquí se salva o se pierde tu SEO.
Diseño moderno, velocidad real y estructura de venta, conservando lo que ya funciona.
Publicamos, monitoreamos Search Console y confirmamos que el tráfico se mantiene.
No son lo mismo y confundirlos cuesta caro en las dos direcciones. Rediseñar es cambiar la piel y la estructura conservando lo que funciona. Rehacer es empezar de cero, con dominio y contenido nuevos.
Conviene rediseñar cuando el sitio tiene historial que vale la pena conservar: páginas que ya posicionan en Google, contenido que trae visitas, enlaces de otros sitios apuntando al tuyo. Todo eso es un activo que se construyó con años y que se puede perder en una tarde si se rehace mal.
Conviene rehacer cuando la base es insalvable: una plataforma que ya no se actualiza, un sitio sin nada posicionado, o una estructura tan enredada que arreglarla cuesta más que empezar limpio.
La pregunta que decide: ¿tu sitio actual recibe visitas desde Google? Si sí, hay algo que conservar y hay que auditar antes de tocar nada. Si no, no hay nada que perder.
Es el punto donde más rediseños se arruinan, y ocurre semanas después del lanzamiento, cuando el tráfico ya cayó y nadie sabe por qué.
Cuando un sitio cambia, las direcciones de las páginas suelen cambiar con él. Si nadie le dice a Google que la página vieja ahora vive en otra dirección, ese enlace muere: el visitante encuentra un error, y el posicionamiento que esa página tenía se pierde entero.
La solución es un mapa de redirecciones: una lista de cada dirección vieja y su equivalente nueva, aplicada el mismo día del lanzamiento. No es glamoroso y es lo que separa un rediseño que mantiene el tráfico de uno que lo tira.
Por eso empezamos por el inventario del sitio actual: qué páginas existen, cuáles reciben visitas y cuáles tienen enlaces externos. Ese inventario es lo que permite rediseñar sin perder lo ganado, y es exactamente lo que se salta quien rehace sin auditar.
Sin este inventario, un rediseño es una apuesta. Con él, es un proyecto.
Un rediseño se mide comparando, y para poder comparar hay que anotar los números antes de tocar nada. Es el paso que casi todo el mundo se salta y después no puede demostrar si mejoró.
Lo mínimo que hay que registrar antes: visitas mensuales, cuántas llegaron de buscadores, cuántos contactos entraron al mes, velocidad en celular y cuántas páginas están indexadas. Con eso se puede afirmar algo después.
Tras el lanzamiento, la señal más importante en las primeras semanas es que el tráfico de buscadores no caiga. Una bajada sostenida casi siempre significa redirecciones mal hechas, y se arregla rápido si se detecta a tiempo. Por eso se vigila desde el primer día, no al mes.
El objetivo del rediseño no es verse mejor: es convertir más. Si el sitio quedó precioso y los contactos bajaron, el rediseño salió mal aunque a todo el mundo le guste.
No, si se hace con mapa de URLs y redirecciones 301. Es el paso que la mayoría omite y la causa número uno de desplomes de tráfico tras un rediseño. En nuestro proceso es una etapa obligatoria, no un extra.
Depende del estado actual y el alcance. Como referencia, un rediseño corporativo se mueve en el rango de un sitio nuevo (desde $950) más la auditoría y migración. Cotización cerrada tras auditar.
A veces sí: si la base técnica es sana, una modernización parcial (tipografía, estructura, velocidad) logra el 70% del resultado por menos. La auditoría lo revela y te lo decimos con franqueza.
Sí, es más común de lo que crees. Si puedes demostrar la titularidad del dominio o de la empresa, gestionamos la recuperación antes de rediseñar.
Entre 2 y 4 semanas según el tamaño del sitio y el estado de su contenido. La auditoría y el mapa de redirecciones toman los primeros días; la reconstrucción, el resto. Te damos un cronograma con fechas al cerrar el alcance.
Sí. Construimos la nueva versión en un entorno de pruebas y solo hacemos el cambio cuando está aprobada y verificada. Tus clientes nunca ven un sitio "en construcción".
Claro. La auditoría identifica qué contenido posiciona y merece conservarse. Reestructuramos y modernizamos sin tirar a la basura el trabajo de SEO que ya rinde frutos.
La pregunta que decide es si tu sitio actual recibe visitas desde Google. Si sí, hay posicionamiento y enlaces que conservar, y hay que auditar antes de tocar nada. Si no recibe nada, no hay activo que perder y empezar limpio suele salir mejor.
Casi siempre por redirecciones mal hechas. Si las direcciones de las páginas cambian y nadie le indica a Google dónde viven ahora, cada enlace muere y el posicionamiento de esa página se pierde entero. Se previene con un mapa de redirecciones aplicado el mismo día del lanzamiento.
Qué páginas reciben visitas hoy, cuáles tienen enlaces externos, qué contenido conservar, a dónde llegan los formularios, qué integraciones hay activas y la velocidad actual en celular para poder comparar después.
Comparando con números anotados antes: visitas, tráfico de buscadores, contactos al mes, velocidad en celular y páginas indexadas. Si el sitio quedó precioso y los contactos bajaron, el rediseño salió mal aunque guste.
Cuando el sitio funciona y lo que falta es contenido o difusión: rediseñar por aburrimiento reinicia tu posicionamiento sin ganar nada. Tampoco cuando estás en temporada alta: el rediseño mueve URLs y conviene hacerlo en un mes tranquilo, no la semana antes de tu pico de ventas.
No es solo estética. Un rediseño con estrategia mueve las métricas que importan para tu negocio.
Un sitio que carga rápido y se ve impecable en celular retiene más visitantes y convierte mejor. Google también lo premia con mejor posición.
Reorganizamos el contenido para que cada página guíe hacia una acción. El visitante deja de perderse y empieza a contactarte.
Con mapa de URLs y redirecciones 301 conservas tu posicionamiento y, con la nueva estructura, lo mejoras. Modernizas sin retroceder.
Cada mes recibimos consultas del mismo tipo: "rediseñamos la web hace seis meses, se ve preciosa, pero desde entonces no nos llega ni una sola consulta". Casi siempre la causa es la misma: alguien rehizo el sitio sin un mapa de URLs ni redirecciones, y Google perdió el rastro de todas las páginas que posicionaban.
El posicionamiento en Google es un activo que se construye durante años. Cada URL que rankeaba tenía autoridad acumulada. Cuando cambias la estructura sin redirigir las URLs antiguas a las nuevas, esa autoridad se evapora de la noche a la mañana: el sitio nuevo arranca de cero, como si acabara de nacer.
Por eso en nuestro proceso la auditoría y el mapa de redirecciones 301 son etapas obligatorias, no un extra que se cobra aparte. Antes de tocar el diseño, inventariamos cada URL, medimos qué posiciona y planificamos cómo migrar sin perder nada. Un sitio bonito que nadie encuentra no es un rediseño: es un retroceso caro.
Modernizar tu web no debería costarte los clientes que Google ya teestaba enviando.
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