Reunimos tu información
Partimos de tus documentos reales: precios, requisitos, preguntas frecuentes, políticas. Solo lo que tú apruebas entra a la base de conocimiento.
No es el robot de "presiona 1": es un asistente entrenado con tu información real que responde en tu web, WhatsApp e Instagram, a toda hora.
El visitante que pregunta y no recibe respuesta se va al competidor que sí contesta. Un asistente con IA responde en segundos, califica al interesado y entrega la conversación a tu equipo con todo el contexto. Corre sobre ChatMantis, nuestro propio producto: lo operamos, no lo revendemos.
El miedo justificado con la IA es que improvise. Se controla con la técnica correcta: RAG (generación aumentada por recuperación). Antes de responder, el asistente busca en los documentos que tú aprobaste (precios, requisitos, políticas) y construye la respuesta solo desde ahí.
Cuando la información no está en sus documentos, lo dice y deriva a tu equipo. Preferimos un asistente que derive de más a uno que invente: el segundo destruye la confianza de tu cliente en una sola conversación mala.
Y como somos Meta Verified Tech Provider, la conexión con WhatsApp e Instagram usa las APIs oficiales, no soluciones improvisadas que Meta bloquea sin aviso.
La mayoría de los fracasos con asistentes de IA no vienen de que responda mal: vienen de haberle dado tareas que no le tocaban.
Un asistente no debe cerrar ventas complejas ni negociar precios fuera de lo publicado. No debe dar diagnósticos médicos, asesoría legal ni recomendaciones financieras, aunque el cliente insista. Y no debe manejar un reclamo delicado: alguien molesto que recibe una respuesta automática se enoja el doble.
Tampoco debe inventar. Cuando la pregunta sale de lo que tiene documentado, la respuesta correcta es decir que no lo sabe y ofrecer pasar a una persona. Un asistente que improvisa genera compromisos que el negocio después tiene que cumplir o desmentir, y las dos salidas son malas.
El límite se define antes de encenderlo, no cuando aparece el primer problema. Y esa lista de límites es tan importante como el contenido con el que se le entrena.
Suena contradictorio y es la clave de que la gente acepte hablar con un asistente: saber que hay una salida.
El traspaso tiene que cumplir tres condiciones. Estar siempre disponible, no escondido tras cinco intentos fallidos. Llevar el contexto, para que el cliente no tenga que repetir lo que ya escribió, que es lo que más molesta de estos sistemas. Y ser honesto sobre el horario: si nadie va a responder hasta mañana, hay que decirlo en vez de dejar a la persona esperando.
Bien montado, el asistente actúa como un filtro: resuelve lo repetitivo —precios, horarios, ubicación, qué documentos hacen falta— y le entrega a tu equipo solo las conversaciones que de verdad necesitan una persona, ya con el contexto recogido.
El objetivo no es que el asistente atienda todo. Es que tu equipo deje de contestar veinte veces al día la misma pregunta y pueda dedicarse a las conversaciones que cierran.
Un asistente es tan bueno como el contenido que le das. Ese es el trabajo real del proyecto y donde casi nadie pone el esfuerzo.
Lo que necesita no es un documento corporativo: son respuestas concretas a lo que la gente pregunta de verdad. Precios o rangos, horarios, ubicación y cómo llegar, qué incluye cada servicio, plazos, formas de pago, qué documentos hacen falta, política de cambios.
La mejor fuente para armarlo está en tu propio WhatsApp: las últimas doscientas conversaciones muestran exactamente qué se pregunta y con qué palabras. Es mucho más útil que cualquier manual redactado desde cero.
Y hay que mantenerlo. Un asistente entrenado con precios del año pasado da respuestas equivocadas con total seguridad, que es peor que no responder. Actualizarlo cuando cambian precios u horarios es parte del servicio, no un extra.
La métrica central es qué porcentaje de conversaciones terminó sin que interviniera una persona. Es el trabajo que el asistente absorbió y se puede traducir directamente en horas de equipo.
La segunda, y la más útil para mejorarlo, es la lista de preguntas que no supo responder. Cada una es un hueco en su contenido, y revisarla cada semana al principio hace que el asistente mejore rápido. Sin esa revisión, se queda estancado donde arrancó.
El tercero es qué pasó después del traspaso: de las conversaciones que llegaron a una persona, cuántas terminaron en venta. Si esa tasa es alta, el filtro está funcionando y te está entregando gente calificada.
Y el horario de las conversaciones. La proporción que ocurre fuera del horario de atención suele ser la sorpresa, porque son consultas que antes simplemente se perdían.
La implementación (entrenamiento con tu información, conexión de canales y pruebas) se cotiza cerrada; la licencia de ChatMantis es mensual. El consumo de la API de Meta y del motor de IA se paga por uso desde tus propias cuentas, sin margen nuestro.
Alrededor de 2 semanas, incluida la verificación oficial de tu número en WhatsApp (los tiempos de aprobación de Meta no dependen de nosotros, por eso los iniciamos primero).
Sí, y es deliberado: el asistente se identifica y ofrece pasar a una persona cuando se lo piden. Ocultarlo genera desconfianza cuando el usuario lo descubre, y siempre lo descubre.
Quedan en la bandeja de ChatMantis con historial único por cliente, sin importar si escribió por la web, WhatsApp o Instagram. Tu equipo retoma cualquier conversación con el contexto completo.
Principalmente en español de Panamá, con el tono que definas para tu marca. También puede responder en inglés si tu público lo necesita (turismo, clientes extranjeros). El idioma se ajusta al del visitante dentro de la misma conversación.
Sí, y es tu responsabilidad y tu ventaja. Tú apruebas los documentos que alimentan al asistente (precios, requisitos, políticas) y los actualizas cuando cambian. Si subes un precio nuevo, el asistente responde con ese; no repite información vieja que quedó en su cabeza, porque no funciona así.
No, lo libera. El asistente absorbe las preguntas repetitivas y el primer contacto a toda hora; tu equipo dedica su tiempo a las conversaciones que de verdad cierran ventas. Cuando el caso lo amerita, el asistente entrega la conversación a una persona con todo el contexto ya cargado.
Cerrar ventas complejas, negociar precios fuera de lo publicado, dar diagnósticos médicos o asesoría legal, y manejar reclamos delicados: alguien molesto que recibe respuesta automática se enoja el doble. Y no debe inventar: cuando no sabe, debe decirlo y pasar a una persona.
Prefiere saber que puede. Por eso el traspaso a humano es la función más importante: siempre disponible, llevando el contexto para que nadie repita lo que ya escribió, y honesto sobre el horario si nadie va a responder hasta mañana.
Con respuestas concretas a lo que la gente pregunta de verdad: precios o rangos, horarios, ubicación, qué incluye cada servicio, plazos, formas de pago. La mejor fuente son tus últimas doscientas conversaciones de WhatsApp, mucho más útil que un manual redactado desde cero.
Por el porcentaje de conversaciones que terminó sin intervención humana, y por la lista de preguntas que no supo responder: cada una es un hueco que se puede llenar. Revisarla cada semana al principio hace que mejore rápido.
El bot corre sobre ChatMantis, que es producto propio y se cobra por suscripción mensual según el volumen de conversaciones. El trabajo de montarlo (entrenarlo con tu información, definir cuándo pasa a un humano, conectarlo al sitio) se cotiza una vez. Aparte van los costos de Meta por la API de WhatsApp, que factura Meta y no la agencia. Los precios no incluyen ITBMS (7%).
Sí: responde los 7 días de la semana, a cualquier hora, y esa es buena parte del argumento. La mayoría de las consultas que se pierden llegan fuera de horario de oficina, cuando el cliente por fin tuvo tiempo de escribir. Lo que no hace solo es cerrar: las conversaciones que requieren decisión quedan marcadas para que una persona las retome al día siguiente.
De tu información real a un asistente atendiendo por web, WhatsApp e Instagram.
Partimos de tus documentos reales: precios, requisitos, preguntas frecuentes, políticas. Solo lo que tú apruebas entra a la base de conocimiento.
Configuramos el asistente con técnica RAG y definimos su tono, sus límites y cuándo debe derivar a una persona. Probamos con preguntas reales de tu negocio.
Enlazamos web, WhatsApp e Instagram con las APIs oficiales de Meta e iniciamos la verificación de tu número, que depende de los tiempos de Meta.
Ponemos el asistente a atender y revisamos las primeras conversaciones para ajustar respuestas. Tú ves todo en la bandeja de ChatMantis.
Cualquier negocio con muchas consultas repetidas gana; estos son los casos donde el retorno se nota primero.
El asistente responde dudas y agenda directo en tu sistema de reservas, sin que nadie coordine por chat.
Reservas Online→Responde por talla, precio y disponibilidad, y deriva al cobro con Yappy cuando el cliente decide comprar.
Cobro con Yappy→Cada conversación queda registrada con su historial. Si necesitas más gestión comercial, se integra con nuestro CRM.
WapyCRM→Preferimos un asistente que derive de más a uno que invente de menos: una sola respuesta falsa cuesta más que diez "déjame paso a un compañero".La confianza del cliente no se recupera con un descuento.
Diagnóstico sin costo y propuesta con precio cerrado, por escrito. Sin compromiso.