Menú digital que tú controlas
Pasamos tu carta a página real, organizada por categorías, con precios y fotos. Te dejamos actualizándola y marcando agotados desde el panel, sin llamar a nadie.
Tu cliente busca el menú y el horario desde el celular. Si los encuentra en un PDF borroso de 2023, comió en otro lado.
Las apps de delivery se quedan con una comisión de cada pedido y con los datos de tu cliente. Sirven para descubrirte; no pueden ser tu único canal. La web propia toma pedidos y reservas sin regalar margen, y construye la lista de clientes que las apps te ocultan.
El PDF obliga a descargar, hacer zoom y navegar a ciegas en una pantalla de seis pulgadas. Google tampoco lo lee bien: tus platos no aparecen en búsquedas. Un menú en página real se lee cómodo, se actualiza al momento y posiciona cada categoría.
La reserva por llamada tiene el mismo problema: depende de que alguien conteste en hora pico. La reserva online confirma sola, recuerda sola y llena mesas mientras la cocina trabaja.
Y el pedido directo con Yappy convierte a tus clientes frecuentes en pedidos sin comisión. Las apps para descubrirte; tu web para fidelizarlos.
Pasamos tu carta a página real, organizada por categorías, con precios y fotos. Te dejamos actualizándola y marcando agotados desde el panel, sin llamar a nadie.
Conectamos la reserva de mesa con confirmación automática y, si vendes para llevar, el pedido directo con pago Yappy o tarjeta.
Dejamos la ficha de Google Business y el Maps alineados con la web: horarios, fotos y menú coherentes en todos lados.
Todo se prueba en la pantalla donde de verdad se usa: rápido con datos móviles, con el menú y el botón de reserva a un toque.
Un comensal llega a tu web en situaciones muy distintas. Cada una necesita una respuesta inmediata.
Busca menú, precios, fotos y horario, casi siempre con hambre y apurado. Si no lo encuentra en segundos, ya eligió otro lugar.
Cumpleaños, aniversario, cena de grupo. Quiere ver el ambiente, confirmar que hay espacio y reservar sin depender de que contesten el teléfono.
Ya te conoce y quiere pedir para llevar. El pedido directo con Yappy lo convierte en venta sin regalarle comisión a la app.
En comida se compra con los ojos antes que con el estómago. Una foto real y bien tomada de tus platos hace más por la venta que cualquier descripción, y una foto de banco de imágenes (que no es tu comida) genera desconfianza en cuanto el cliente llega y el plato no se parece.
El otro factor silencioso es Google Maps. Muchos comensales nunca llegan a tu web: te encuentran, deciden y llegan directo desde la ficha del mapa. Por eso trabajamos la web y la ficha de negocio juntas, con SEO local. Aparecer bien en el momento del hambre vale más que cualquier campaña.
Una web con menú y reservas parte del rango corporativo ($950). Con pedidos en línea y pagos entra al rango de e-commerce (desde $1,500). Depende de sedes y volumen de menú.
Tu equipo, desde el panel, en minutos. Cambiar un precio o marcar un plato agotado no puede depender de llamar a una agencia.
Las complementa: las apps traen clientes nuevos; tu web convierte a los frecuentes en pedidos sin comisión. La estrategia correcta usa ambas con roles distintos.
Sí. Montamos una página por sede con su horario, su ubicación en Maps y, si hace falta, su propio menú y reservas. El cliente elige la sede más cercana sin confundirse.
Sí, el formulario de reserva puede pedir el número de personas y separar las solicitudes de eventos privados para que tu equipo las coordine aparte de la mesa normal.
Sí, y en un menú de página real (no PDF) es sencillo: se sirve la versión en inglés con su propia URL, algo clave si estás en zona turística.
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