1. Agrupar por línea, no por llegada
El criterio nunca es "lo que entró este mes": es la línea o categoría que tu comprador ya tiene en la cabeza cuando busca —tornillería, iluminación, autopartes, abarrotes—. Agrupar por fecha de ingreso sirve para tu bodega, no para quien te busca para comprarte.
2. Una página por línea, con sus marcas adentro
Cada línea con volumen real merece su propia página, con las marcas que representas dentro de ella. Así, quien busca "distribuidor de [marca] en Panamá" encuentra una página dedicada, no un PDF de sesenta páginas mezclado con todo lo demás.
3. La ficha con lo que el comprador necesita para decidir
Presentación, empaque por caja, unidad mínima de pedido y especificación técnica cuando aplica. Foto y nombre solamente no alcanza: eso obliga a preguntar por WhatsApp justo lo que la ficha debió responder.
4. Filtros que un comprador mayorista usa de verdad
Marca, presentación, rango de precio si lo publicas, disponibilidad. Un filtro mal pensado para el rubro —por color, por ejemplo, en un catálogo industrial— es trabajo de diseño que nadie va a tocar.
5. Descarga actualizada, además del catálogo navegable
El catálogo web es lo que te encuentra en Google; una descarga en PDF o en hoja de cálculo, con fecha visible, es lo que tu comprador usa después para armar su propio pedido interno.