Curaduría y dirección visual
Elegimos tus proyectos más fuertes y definimos una estética sobria que ponga tu trabajo al frente. Menos, pero impecable, vende más que un catálogo desordenado.
Tu trabajo es visual por naturaleza, y tu web debería serlo aún más. Un cliente que ama un proyecto tuyo en pantalla ya llega convencido; uno que ve fotos apretadas en una plantilla genérica, se va.
Arquitectos y diseñadores de interiores venden una visión: cómo se verá y se sentirá un espacio que todavía no existe. Se contrata por el gusto y la confianza que transmite tu portafolio. Por eso tu web no puede verse como la de cualquier negocio; tiene que ser, ella misma, una muestra de tu criterio estético.
Para un arquitecto o interiorista, el portafolio no es una sección de la web: es la web. El cliente llega a ver trabajo, y todo lo demás (el texto, los botones, el menú) debe apartarse para que tus proyectos ocupen el centro. Una plantilla recargada, con sombras, colores y tipografías que gritan, compite con tu diseño y lo apaga.
Por eso trabajamos con una estética deliberadamente sobria: mucho espacio en blanco, tipografía cuidada y foco absoluto en la imagen. La web de un diseñador es, ella misma, una prueba de su criterio. Si tu sitio no está bien diseñado, ningún cliente creerá que diseñará bien su casa.
Y cada proyecto merece su propia página, no una miniatura en una cuadrícula. Ahí es donde el cliente se enamora: fotografía a pantalla completa, el concepto detrás, el reto que resolviste y el antes y después que hace visible tu valor.
Elegimos tus proyectos más fuertes y definimos una estética sobria que ponga tu trabajo al frente. Menos, pero impecable, vende más que un catálogo desordenado.
Montamos cada proyecto como una historia visual: fotografía a pantalla completa, concepto, reto y solución. Es donde el cliente pasa de mirar a desear.
Optimizamos cada imagen para que se vea nítida y cargue rápido en cualquier pantalla. En tu rubro, una foto lenta o mal comprimida es una venta perdida.
Explicamos cómo trabajas del concepto a la entrega y dejamos una vía de contacto simple, para que el cliente enamorado dé el primer paso sin fricción.
Bajo el mismo oficio hay enfoques distintos. La web se organiza según lo que ofreces y a quién.
Proyecta obra nueva y espacios completos. Necesita mostrar el rango de su trabajo por tipología, el proceso de diseño y la solidez para llevar un proyecto de la idea a la realidad.
Transforma espacios existentes. Su portafolio vive del antes y después, la selección de materiales y ambientes, y un estilo reconocible que el cliente quiere para su propio espacio.
Arquitecto o interiorista que trabaja su marca personal. Su web es su carta de presentación: pocos proyectos pero impecables, su filosofía y una forma cercana de iniciar la conversación.
A un arquitecto se le mide por el gusto; a una constructora, por cumplir la obra. Son ventas distintas y merecen webs distintas. Donde una constructora necesita bitácora de avance, fichas de modelos y financiamiento, tú necesitas emoción, concepto y una fotografía que haga sentir el espacio.
El cliente de diseño no compra metros cuadrados: compra una visión y la confianza de que la vas a materializar con buen gusto. Tu web tiene que hacerlo soñar, no cotizar. El presupuesto y los detalles vienen después, en la conversación; el trabajo de la web es lograr que esa conversación ocurra porque quedó enamorado de lo que vio.
Un arquitecto que muestra su trabajo en una web mal diseñada envía el peor mensaje posible: que el diseño no le importa tanto. Tu sitio es tu primera obra visible.Tu sitio es tu primera obra visible
Para un portafolio profesional bien montado, una web PYME desde $950 suele ser lo indicado. Estudios con muchos proyectos, necesidades visuales especiales o desarrollo a medida se cotizan según alcance, con precio cerrado por escrito.
En el objetivo. La de una constructora vende obra y confianza en la entrega: avance, modelos, financiamiento. La tuya vende gusto y visión: emoción, concepto y fotografía. Por eso no usamos la misma plantilla ni la misma estructura para ambas.
Es lo más rentable que puedes invertir. Tu trabajo se juzga por cómo se ve, y una buena foto multiplica el efecto de todo lo demás. Si aún no la tienes, montamos la web con lo que hay y la vamos elevando a medida que fotografías tus proyectos.
Sí. Te dejamos un panel para agregar un proyecto nuevo con sus fotos y su historia en minutos. Un portafolio que se mantiene fresco muestra un estudio activo, y eso pesa cuando el cliente elige a quién confiarle su espacio.
Sí. Organizamos el portafolio por tipología para que quien busca una remodelación de casa vea residencial y quien proyecta una oficina vea comercial. Cada cliente se reconoce sin tener que filtrar entre trabajos que no le hablan.
Diagnóstico sin costo y propuesta con precio cerrado, por escrito. Sin compromiso.